Cuando el ruido de la sociedad se hace ensordecedor, cuando los días se hacen iguales, cuando el sol no calienta y el frío no es capaz de encoger tu cuerpo, cuando no encuentras belleza en el planeta, cuando no hay nada que me produzca una risa o un llanto, cuando todo esto sucede y gobierna mi vida; busco cobijo en la noche, dejo que su suave brisa acaricie mi cuerpo, camino guidada por las estrellas del firmamento y ese ruido ensordecedor se va apagando para dejar paso a los sonidos de la noche; la gente solo lleva un camino, su hogar; y es ahora cuando me detengo y observo el silencio; los animales noctámbulos, el baile de las hojas, la belleza de la luna, sola con los elementos que desde el principio de los tiempos han ayudado al hombre en su crecimiento, pero que ahora caen en el olvido y son conducidos a su inevitable destrucción.
Yo maldigo al ser humano por su egoismo, por su carácter irrespetuoso, por su única verdad, por su comodidad, por olvidar que aunque todos procedemos del mismo lugar, en cada uno está la diferencia, por la mentira, por la cobardía, por carecer de humildad, por creerse superior, por su maldad.
Y de mis ojos nacen lágrimas que humedecen todo mi rostro, y lloro con el mundo, me abrazo a su alma y le susurro que yo sin ella estaría perdida y triste, sin encajar en ningún lugar, y entonces sonríe y me regala su fuerza, su alegría, su belleza, su grandeza, su alma y la mia bailan empujadas por una suave melodía, al ritmo del sonido de la noche, noto la energía única, me sumerjo en toda su esencia, la felicidad invade mi ser y en ese momento conozco la paz y la armonía, me gustaría compartir con todo el mundo esa sensación; pero la mayoría viven inmersos por las leyes de la sociedad, cegados por los valores que le infundieron de pequeños sin oportunidad de un diálogo abierto y sincero, ignorantes de su procedencia y de su destino, felices con la materia, caprichosos y manipulables.
Y esa es mi rabia y por eso camino sola en la noche, porque para sonreir simplemente tienes que mirar dentro de tí y ver el alma del mundo y en su interior tu propio ser.
En los elementos, en la naturaleza, allí encontrarás paz, quizás su energía y la tuya tengan algún vínculo, solo tienes que saber mirar; y en las personas... esa ya es otra historia...


22.08.06 @ 03:59